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Es así: ESI (Educación Sexual Integral)
Posteado: 2020-08-05
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Este artículo fue escrito para el Balance del Plan de Acción de Juventudes 2015-2025 del INJU, recuperando el trabajo en conjunto de educación en derechos humanos entre el INJU y Amnistía Internacional Uruguay, en el marco de un acuerdo de trabajo sobre la promoción de los derechos sexuales y reproductivos de lxs adolescentes y jóvenes.

Link al doc completo: https://bit.ly/2XvMngC

Desde hace tres años, INJU y Amnistía Internacional hemos estado trabajando fuertemente en el desarrollo de capacidades y promoción del liderazgo de adolescentes y jóvenes para defender y promover los derechos sexuales y reproductivos. Este ha sido un proceso de conocimiento mutuo y de generación de una agenda compartida; en la que se van articulando los objetivos institucionales y se va abriendo paso a la incorporación de nuevos temas y abordajes.

El proyecto Mi Decisión fue la forma que nos dimos para hilvanar esta propuesta de talleres de sensibilización y profundización sobre diversos temas (métodos anticonceptivos y de protección, diversidad sexual, enfoque de género y derechos humano, embarazo adolescente, interrupción voluntaria del embarazo). Estas instancias fueron muy potentes y llegaron a más de 600 jóvenes en todo el país. El rol de los equipos Impulsa fue clave en el anclaje territorial de la propuesta, convocando y dándole sentido local a las inquietudes que se generaban luego de cada instancia. Fueron más de 20 los talleres de réplica que los/as participantes de la formación se animaron a llevar adelante, en sus entornos, barrios o centros educativos. Solicitaron materiales, buscaron información, plantearon la necesidad de profundizar sobre algunos conceptos y fortalecerse en habilidades para facilitar instancias grupales.

Como respuesta, se concretó un encuentro nacional de jóvenes defensores/as y promotores/as de los derechos sexuales y reproductivos; ampliando las temáticas a trabajar: discapacidad y sexualidad, violencia de género (en especial la violencia en el noviazgo), nos detuvimos en recorrido institucional de los/as adolescentes por los servicios de salud; y fuimos por más métodos anticonceptivos y de protección.

Para seguir potenciando el interés y las ideas creativas, los Fondos de Iniciativas Juveniles (FIJ) promovieron iniciativas que se enfocaran en los derechos sexuales y reproductivos. Al mismo tiempo, se generó un laboratorio de proyectos Mi Decisión, que sigue apostando al desarrollo de capacidades en este campo. Varias de las propuestas que se presentaron son de personas que han sostenido su entusiasmo por el tema a lo largo del tiempo.

De alguna forma, Mi Decisión condensa un esfuerzo conjunto por darle “una vuelta más de tuerca” a la agenda de derechos sexuales y reproductivos por parte de INJU, y por aterrizar esta temática a través de una estrategia de educación en derechos humanos por parte de Amnistía.

Entonces, ¿cuáles son las principales reflexiones que surgen de este recorrido de los derechos sexuales y reproductivos que hemos hecho juntos/as?; además de los logros, ¿qué pendientes quedan? En este proceso de tres años hemos podido identificar algunos puntos clave o temas principales de preocupación para los/as adolescentes y jóvenes con relación a la sexualidad. Tal vez el primero que asoma con rapidez tiene que ver con los mitos e interrogantes sobre los métodos anticonceptivos y de protección: la falta de información sobre la oferta disponible, las condiciones y formas de uso de cada método. La interrupción voluntaria del embarazo, la incorporación de una perspectiva de diversidad sexual en la atención a la salud y en la educación sexual, el abordaje de situaciones de violencia en el noviazgo y la sexualidad en situación de discapacidad son algunos de los temas sobre los que volvimos en varias ocasiones porque la demanda de información era grande y las ganas de discutir sobre estos temas, aún más fuerte.

En 2019, nos propusimos concentrar los esfuerzos en promover una agenda que incluya a la ESI (dentro de la campaña regional Niñas No Madres y de la campaña global Valiente), como un eje central la formación de cualquier persona, en todos los niveles educativos.

“La educación integral en sexualidad, o EIS, es un proceso de enseñanza y aprendizaje basado en planes de estudios que versa sobre los aspectos cognitivos, psicológicos, físicos y sociales de la sexualidad. Su propósito es dotar a los niños y jóvenes de conocimientos basados en datos empíricos, habilidades, actitudes y valores que los empoderarán para disfrutar de salud, bienestar y dignidad; entablar relaciones sociales y sexuales basadas en el respeto; analizar cómo sus decisiones afectan su propio bienestar y el de otras personas; y comprender cómo proteger sus derechos a lo largo de su vida y velar por ellos” (UNESCO, 2019, p. 2)*.

La educación sexual integral implica una mirada de la sexualidad como dimensión fundamental de la vida de las personas, que se desarrolla a lo largo de toda la trayectoria vital. Desde este punto de vista, la sexualidad es entendida desde una perspectiva de derechos humanos, lo que significa “ampliar” la mirada: incluyendo distintos enfoques que permiten complejizar los recorridos de las personas según su identidad de género, orientación sexual, ascendencia étnico-racial, situación de discapacidad y su nivel socioeconómico. Es importante reconocer que las desigualdades sociales atraviesan la vida de las personas y que impactan de maneras distintas en sus recorridos vitales; la sexualidad, es uno de estos aspectos, pero no el único. La ESI se abarca aspectos que tienen que ver con la cultura, la vida familiar, los roles de género, las relaciones sexo-afectivas, la violencia sexual, la autonomía y la toma de decisiones. Por sobre todas las cosas, la ESI es una herramienta importantísima para el empoderamiento de las personas, en general, y en particular, de los/as adolescentes y jóvenes, en la medida en que les permite conocer y apropiarse de sus derechos, tomar decisiones de manera informada y más libre; así como también, les permite desarrollar su autoestima en una etapa clave.

En ese sentido, la educación sexual integral debe:

• Fomentar el respeto por los seres humanos y la diversidad

• Estimular las aptitudes de pensamiento crítico y la participación de los y las jóvenes en la toma de decisiones

• Promover actitudes que fomenten la igualdad de género y la inclusión

• Adaptarse según la edad, la cultura y las necesidades de los y las jóvenes

• Comunicar un enfoque positivo de ciclo de vida sobre la sexualidad

• Constar de información científicamente precisa

• Ofrecer un entorno de aprendizaje seguro y saludable

• Incorporar métodos de enseñanza participativos para ayudar a fortalecer las aptitudes de comunicación y la capacidad de toma de decisiones

• Enfrentar la desigualdad de género, las vulnerabilidades, la exclusión y las violaciones de los derechos humanos, incluidas la violencia de género y el abuso sexual (UNFPA, 2010)**.

La Convención de los Derechos del Niño, Niña y Adolescente de 1990 y la Conferencia de Población y Desarrollo de 1994 y han sido marcos internacionales sustantivos para elaborar una agenda país que incluyera a la salud y los derechos sexuales y reproductivos en su agenda. En 2008, Uruguay aprueba la Ley N° 18.437 General de Educación, que consagra en su artículo 40 la educación sexual como una de las líneas transversales que el Sistema Nacional de Educación que debe contemplar. El mismo año, la Ley N°18.426 de la Defensa al Derechos a la Salud Sexual y Reproductiva abre un camino interesante hacia la problematización del concepto de autonomía progresiva de los/as adolescentes a la hora de tomar decisiones sobre su vida sexual y reproductiva, que se sigue ampliando a posteriori con la Ley N° 18.987 de Interrupción Voluntaria del Embarazo, aprobada en 2012, y en 2018, la Ley N 19.684 Integral para Personas Trans (decisiones sobre anticoncepción y protección, sobre la interrupción de un embarazo, sobre la hormonización frente a un cambio de identidad de género).

La ESI es un asunto de derechos humanos, importa considerarlo en su cabalidad y desarrollar estrategias para que se materialice como tal: en todos los centros educativos, en todos los niveles, en todos los ámbitos, de manera transversal.

En 2013, tuve la posibilidad de facilitar los espacios de trabajo con adolescentes y jóvenes durante la consulta territorial que realizó INJU. Allí las preocupaciones sobre la sexualidad giraban en torno a los siguientes ejes: anticoncepción, educación sexual, embarazo adolescente, discriminación y explotación sexual. La falta de información sobre métodos anticonceptivos y de protección y la prevención de embarazos no intencionales e infecciones de transmisión sexual (ITS) eran los nudos principales. En una segunda línea de preocupaciones, aparecía la educación sexual. Aquí se señalaba una clara necesidad de contar con espacios dentro de los centros educativos en los que se pudieran abordar estos temas, desde un lugar diferente, no adultocéntrico, no moralista, sino distendido y donde la aproximación no fuese desde un lugar del riesgo y el miedo, sino desde el disfrute y placer de la sexualidad.

Desde la consulta territorial hasta hoy, los avances han sido muchos, tal vez el más visible en términos de política pública en Salud sexual y reproductiva adolescente sea la creación de la Estrategia Nacional de Prevención del Embarazo en la Adolescencia, una estrategia intersectorial de la que participan varias instituciones: MSP, ASSE, INAU, INJU-MIDES, ANEP-CODICEN, MEC, UNFPA. Sin embargo, creo que es importante subrayar el proceso progresivo de incorporación del tema de los derechos sexuales y reproductivos en la agenda más cotidiano del INJU, desarrollando acciones específicas para promover espacios de formación y debate sobre asuntos vinculados a la sexualidad, implementando proyectos en colaboración con otros, instalando el tema en su agenda y generando capacidad en sus equipos para profundizar en esa línea de acción.

Abogar por una ESI no significa dejar de reconocer la consolidación de un contexto social complejo para reivindicar y promover una retórica de derechos humanos; sobre todo, en el campo de la educación sexual. La emergencia de movimientos en contra de que se imparta educación sexual en los centros educativos, o el embate de la ideología de género para menospreciar los avances en la incorporación y transversalización de la perspectiva de género son algunos ejemplos de una coyuntura que requiere especial atención. No podemos mirar hacia el costado, haciendo de cuenta que estas narrativas no están librando una batalla simbólica importante, en la que se están jugando logros muy relevantes para el bienestar de las personas. Estos discursos regresivos se instalan desde el desconocimiento y se fortalecen desde el miedo. Por eso, es preciso hacer un esfuerzo de construcción de otras narrativas que permitan avanzar hacia un proceso de apropiación de los derechos.

La evidencia demuestra que la implementación de programas de educación sexual oportuna con jóvenes tiene efectos positivos en el desarrollo de prácticas de cuidado en relación con su sexualidad, evitando comportamientos de riesgo. Lejos de lo que se puede pensar, la promoción de la abstinencia no tiene el efecto deseado en el retraso de la iniciación sexual. Por otra parte, la ESI es más eficaz cuando se combinan programas escolares con programas de salud que articulan acciones, optimizan recursos y aúnan esfuerzos (UNESCO, 2019). Una ESI de calidad exige capacitación constante y adaptación a las particularidades de los contextos. Además, es clave comprometer a las familias y comunidades en este tipo de iniciativas que requieren de sostenibilidad y coherencia en las acciones.

El compromiso de ambas instituciones de profundizar en los procesos que hemos comenzado está hecho. Incorporar nuevos temas y ampliar las metodologías y herramientas con las que trabajamos la sexualidad de personas adolescentes y jóvenes desde un enfoque integral. Los derechos son parte de un continuo, son una meta que está en permanente movimiento, un paso adelante no significa el punto de llegada, sino una motivación para seguir. La apuesta es grande, el reto también.


*UNESCO (2019) Orientaciones técnicas internacionales sobre educación integral en sexualidad. Un enfoque basado en evidencia.

**UNFPA (2010) Comprehensive Sexuality Education: Advancing Human Rights, Gender Equality and improved.



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